En febrero de 2004, Bill Stone descenderá a las profundidades de la Sierra de Juárez en México, en una expedición que podría hacer que la Cueva Cheve, sea la más profunda del mundo.

Bill Stone tiene una sólo cosa en su mente estos días: ir a donde nadie más ha ido antes. Y espera hacer que eso suceda cuando viaje a las profundidades de la Sierra de Juárez en México durante febrero de 2004 con un equipo de aproximadamente 36 compañeros originarios de diferentes países. Por dos meses, bucearan, rapelearán, caminarán, escalarán y se introducirán en medio de piedras de
karst tan filosas como navajas con la esperanza de encontrar el sistema central de Cheve, el cual, se piensa, tiene túneles internos con una profundidad de más de 2000 metros.
Si la expedición tiene éxito, Stone y su equipo habrán establecido a Cheve como la cueva más profunda del mundo, superando por mucho la Cueva de Krubera en la República de Georgia. Ésta mantiene el récord actual de 1,710 metros de profundidad.
Pero no sería la primera vez que él rompe récords. En el año de 2003, Stone lideró la expedición que marca la profundidad actual que se tiene descubierta en Cheve (1,484 metros) haciéndola la caverna más profunda hasta ahora conocida en el Continente Americano y la novena más profunda en el mundo.
Después de haber buceado por dos túneles totalmente llenos de agua, la única barrera que los detuvo para descender más fue “una pila de piedras del tamaño de camiones, acomodadas tan apretadamente que ningún humano iba a pasar por ahí”, comenta Stone, quien ha estado explorando por 33 años.
La expedición regresó a casa un poco después de eso. Pero Stone, convencido de que no han alcanzado aún los límites de Cheve, inmediatamente comenzó a hacer planes para regresar con la esperanza de obtener “la medalla de oro” de la exploración en cavernas profundas.
“No es un juego de adrenalina, es algo más, es todo un reto para el espíritu humano”, señala Stone.